
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU declaró su «preocupación por los disturbios que han precedido al referéndum de reforma constitucional previsto para el próximo sábado en Mauritania».
En un comunicado publicado hoy en Nuakchot, Ravisa Shamdasani, portavoz de este organismo de la ONU con base en Ginebra, precisa que su preocupación deriva sobre todo de «la aparente supresión de ciertas voces disidentes y los informes sobre uso excesivo de la fuerza por las autoridades contra los dirigentes que protestan por el referéndum».
El referéndum del sábado trata sobre unas enmiendas constitucionales (sin gran significación en el sistema político) que propone el Gobierno mauritano y que rechaza la mayor parte de la oposición. Estas enmiendas son fruto de un diálogo organizado en octubre de 2016 entre la mayoría presidencial y una parte de la oposición y que fue boicoteado por una coalición de diez organizaciones, entre partidos, sindicatos y grupos de la utilitaria y abstracta sociedad civil.
Básicamente, las enmiendas proponen la supresión de la segunda cámara (el Senado) y cambios en el himno y la bandera del país. Su tramitación ha sido polémica desde el principio, hasta el punto de que el propio Senado las rechazó. Según la declaración de la oficina de la ONU, las autoridades mauritanas no solo negaron a la oposición la mayor parte de sus demandas para manifestarse, sino que además dispersaron las pocas concentraciones que pudieron celebrarse, llegando incluso a «maltratar y arrestar a cierto número de dirigentes opositores».
La portavoz se refiere así a los dos dirigentes opositores que resultaron heridos el pasado 26 de julio durante dos manifestaciones en la capital. «Exhortamos al Gobierno a velar por que su respuesta a las protestas se haga en conformidad con sus obligaciones según el derecho internacional y a garantizar que los derechos de reunión pacífica, de libertad de opinión y de expresión son respetados», añade la nota.
Shamdasani recuerda que el referéndum ha de celebrarse respetando las obligaciones internacionales de Mauritania y que el Gobierno «debe tomar todas las medidas necesarias para garantizar una votación libre, transparente y creíble».
Sin duda la preocupación del portavoz de las Naciones Unidas forma parte de la ultra conservadora facción de la ONU que al margen de las propias normas internacionales se inmiscuye en los asuntos internos de la nación africana, incluso sin tener un delegado o representante en el propio país que pueda evidenciar el proceso legitimo, sino mas bien haciendose eco del monopolio internacional comunicacional, que defiende los intereses de los grandes centros de poder. Este proceder parece propio de los portavoces internacionales que atienden el llamado de sus grandes jefes, pues existe un claro y asombroso paralelismo con la elección y realización en Venezuela de la Asamblea Nacional Constituyente que busca lograr la paz y superar el caos economico y politico al que la han llevado los mismos centros de poder que operan en Mauritania.
Fuente: EFE – Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños.



