{"id":16797,"date":"2023-09-13T13:22:35","date_gmt":"2023-09-13T17:22:35","guid":{"rendered":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2023\/09\/13\/cuba-silvio-rodriguez-volvio-a-emocionarnos-con-su-lirica\/"},"modified":"2023-09-13T13:22:35","modified_gmt":"2023-09-13T17:22:35","slug":"cuba-silvio-rodriguez-volvio-a-emocionarnos-con-su-lirica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2023\/09\/13\/cuba-silvio-rodriguez-volvio-a-emocionarnos-con-su-lirica\/","title":{"rendered":"Cuba. Silvio Rodr\u00edguez volvi\u00f3 a emocionarnos con su l\u00edrica"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-16796\" src=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Silvio_Rodriguez_ese_Poeta_Mayor_volvio_a_emocionarnos_con_su_canto_y_su_decir_de_un_lirismo_conmovedorjpg-28c.jpg\" alt=\"Silvio Rodr\u00edguez ese Poeta Mayor volvi\u00f3 a emocionarnos con su canto y su decir de un lirismo conmovedor\" width=\"640\" height=\"364\" dir=\"ltr\" style=\"border: 2px solid #ffffff; display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" loading=\"lazy\" srcset=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Silvio_Rodriguez_ese_Poeta_Mayor_volvio_a_emocionarnos_con_su_canto_y_su_decir_de_un_lirismo_conmovedorjpg-28c.jpg 580w, https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Silvio_Rodriguez_ese_Poeta_Mayor_volvio_a_emocionarnos_con_su_canto_y_su_decir_de_un_lirismo_conmovedorjpg-28c-300x171.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Silvio Rodr\u00edguez, ese Poeta Mayor, volvi\u00f3 a emocionarnos con su canto y su decir de un lirismo conmovedor.<\/p>\n<p>En la Bas\u00edlica Menor del Convento de San Francisco de As\u00eds ley\u00f3 un texto memorable, casi al finalizar el concierto homenaje a Salvador Allende, asesinado en 1973. Son tan bellas sus palabras que siento el inmenso deber de compartirlas, sabiendo cu\u00e1nto las valorar\u00e1n. Y como era de esperar, no olvid\u00f3 en su cumplea\u00f1os 81, al \u201cpr\u00f3cer cubano\u201d, al \u201camigo del alma\u201d Eusebio Leal Spengler:<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Algunas canciones, como muchas otras cosas de la vida, se hacen, o se aprenden a hacer, muy a pesar de lo que se desea. Y esto pasa con m\u00e1s raz\u00f3n en canciones que evocan pesares colectivos. Quiero decir que, en este caso, hubiera preferido no tener motivos para escribirla, y creo que en cierto sentido no fui yo quien la hizo, porque me fue extra\u00edda por una dura realidad que ocurr\u00eda ante los ojos de todo el mundo.<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana de hace 50 a\u00f1os, como cada d\u00eda, me asom\u00e9, a ver si la Avenida 23 segu\u00eda a los pies del apartamento en que viv\u00eda. Entonces mi vecina, Cuca, desde el balc\u00f3n de al lado, me dijo: \u201cPon la radio, que parece que se est\u00e1 acabando el mundo e Chile\u201d<\/p>\n<p>Y s\u00ed: por la radio se escuchaba a Salvador Allende despedirse, en medio de explosiones. Dec\u00eda que m\u00e1s temprano que tarde se abrir\u00edan las grandes alamedas para que pasara un pueblo libre. Un locutor informaba que el presidente resist\u00eda el asalto a la casa de gobierno con un peque\u00f1o grupo de colaboradores.<\/p>\n<p>Imaginar a la persona correcta y gentil que era Salvador Allende en semejante situaci\u00f3n requer\u00eda de cierto esfuerzo. Porque Allende era un hombre de paz, un hombre con ideales, pero de paz, y era dif\u00edcil concebir que en aquellos mismos instantes estaba vendiendo cara su existencia, asumiendo de la forma m\u00e1s dura las consecuencias de su ideal democr\u00e1tico y constitucionalista, y todo por haberse propuesto mejorar la vida de su pueblo.<\/p>\n<p>Justo un a\u00f1o antes de aquel d\u00eda terrible, hab\u00edamos estado en Chile varios trovadores j\u00f3venes, gracias a la invitaci\u00f3n de Gladys Mar\u00edn, amiga de mi hermana Chabela Parra, quien le coment\u00f3 a la dirigente chilena que nosotros \u00e9ramos m\u00e1s bien rojitos y no rosados, como nos pintaba cierta prensa de nuestro pa\u00eds. Y, ya en Chile, una de las cosas que m\u00e1s nos conmov\u00eda de aquella realidad bullente de 1972, era la fiereza con que era criticado el presidente socialista, no s\u00f3lo por la derecha sino tambi\u00e9n, y mucho, por la izquierda.<\/p>\n<p>Tanto era as\u00ed que entonces, un a\u00f1o antes del golpe, Noel, Pablo y yo nos pregunt\u00e1bamos, caminando y viviendo Santiago, c\u00f3mo era posible que la Unidad Popular se mantuviera. Pero aquel presidente, todas las veces que lo vimos y escuchamos, no ced\u00eda ni un mil\u00edmetro y cada vez m\u00e1s decidido abrazaba su compromiso con los pobres de su tierra.<\/p>\n<p>Tuve la oportunidad, puedo decir el honor, de haber estado cerca de Salvador Allende en tres momentos. El primero en La Moneda, donde nos estrech\u00f3 la mano a cada uno de los invitados al Congreso de la Jota. La segunda vez fue en la Alameda, en un acto en que pasaron los mineros con una tela enorme que dec\u00eda: \u201cChicho, danos las armas\u201d.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que vimos al presidente Allende fue en su discurso en el Estadio Nacional, en la clausura de aquel congreso.<\/p>\n<p>El estadio, que un a\u00f1o despu\u00e9s ser\u00eda convertido en una prisi\u00f3n inmensa, estaba engalanado con grandes im\u00e1genes de pr\u00f3ceres de la independencia de Nuestra Am\u00e9rica. Algunos de nosotros notamos la falta del Che, que hab\u00eda sido asesinado no hac\u00eda mucho, y cuando llegu\u00e9 al hotel compuse Am\u00e9rica, te hablo de Ernesto.<\/p>\n<p>Yo s\u00f3lo espero que nunca se olvide quienes alentaron y apoyaron aquel golpe sangriento. Sus propios testimonios han quedado para la posteridad. Ojal\u00e1 nunca m\u00e1s, ni en Chile ni en ning\u00fan otro lugar.<\/p>\n<p>Toda esta memoria y muchas otras cosas, algunas tristes, otras esperanzadas, est\u00e1n presentes hoy aqu\u00ed. En mi caso es una canci\u00f3n rabiosa que tambi\u00e9n cumple medio siglo. Recuerdo que la inclu\u00ed en mi primer trabajo discogr\u00e1fico en solitario, que apareci\u00f3 al a\u00f1o siguiente del golpe. Recuerdo que fue una de las dos canciones que la censura heredada del franquismo no quiso autorizar en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Hoy agradezco la hermosa orquestaci\u00f3n de Aldo L\u00f3pez Gavil\u00e1n y la excelente interpretaci\u00f3n de estos j\u00f3venes frutos de nuestras Escuelas de Arte, conducidos por la Maestra Daiana. Agradezco tambi\u00e9n la presencia de mi querida amiga Digna Guerra y el Coro Nacional Cuba, siempre magistrales y generosos.<\/p>\n<p>Gracias, pues, a todas y a todos los artistas, t\u00e9cnicos y trabajadores que inmediatamente acudieron a esta conmemoraci\u00f3n con tan hermoso esp\u00edritu de entrega, el que merecen la memoria de Salvador Allende, sus compa\u00f1eros y el pueblo de Chile.<\/p>\n<p>Hoy, para colmo, es el cumplea\u00f1os 81 de un pr\u00f3cer cubano, mi amigo del alma Eusebio Leal Spengler, a quien quien dedico especialmente este momento.<\/p>\n<p><em>All\u00ed am\u00e9 a una mujer terrible,<\/em><br \/><em>llorando por el humo siempre eterno<\/em><br \/><em>de aquella ciudad acorralada<\/em><br \/><em>por s\u00edmbolos de invierno.<\/em><\/p>\n<p><em>All\u00ed aprend\u00ed a quitar con piel el fr\u00edo<\/em><br \/><em>y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,<\/em><br \/><em>en manos de la niebla dura y blanca,<\/em><br \/><em>en calles del enigma.<\/em><\/p>\n<p><em>Eso no est\u00e1 muerto:<\/em><br \/><em>no me lo mataron<\/em><br \/><em>ni con la distancia<\/em><br \/><em>ni con el vil soldado.<\/em><\/p>\n<p><em>All\u00ed, entre los cerros, tuve amigos<\/em><br \/><em>que entre bombas de humo eran hermanos.<\/em><br \/><em>All\u00ed yo tuve m\u00e1s de cuatro cosas<\/em><br \/><em>que siempre he deseado.<\/em><\/p>\n<p><em>All\u00ed nuestra canci\u00f3n se hizo peque\u00f1a<\/em><br \/><em>entre la multitud desesperada:<\/em><br \/><em>un poderoso canto de la tierra<\/em><br \/><em>era quien m\u00e1s cantaba.<\/em><\/p>\n<p><em>Eso no est\u00e1 muerto:<\/em><br \/><em>no me lo mataron<\/em><br \/><em>ni con la distancia<\/em><br \/><em>ni con el vil soldado.<\/em><\/p>\n<p><em>Hasta all\u00ed me sigui\u00f3, como una sombra,<\/em><br \/><em>el rostro del que ya no se ve\u00eda.<\/em><br \/><em>Y en el o\u00eddo me susurr\u00f3 la muerte<\/em><br \/><em>que ya aparecer\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>All\u00ed yo tuve un odio, una verg\u00fcenza,<\/em><br \/><em>ni\u00f1os mendigos de la madrugada.<\/em><br \/><em>Y el deseo de cambiar cada cuerda<\/em><br \/><em>por un saco de balas.<\/em><\/p>\n<p><em>Eso no est\u00e1 muerto:<\/em><br \/><em>no me lo mataron<\/em><br \/><em>ni con la distancia<\/em><br \/><em>ni con el vil soldado.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p>Fuente: Resumen Latinoamericano<br \/>Publicado por AiSUR<br \/>Premio nacional de periodismo necesario Anibal Nazoa 2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Silvio Rodr\u00edguez, ese Poeta Mayor, volvi\u00f3 a emocionarnos con su canto y su decir de un lirismo conmovedor. 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