{"id":4940,"date":"2017-10-20T11:24:45","date_gmt":"2017-10-20T15:24:45","guid":{"rendered":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2017\/10\/20\/los-ninos-de-puerto-rico-siguen-sin-escuela-desde-el-huracan\/"},"modified":"2017-10-20T11:24:45","modified_gmt":"2017-10-20T15:24:45","slug":"los-ninos-de-puerto-rico-siguen-sin-escuela-desde-el-huracan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2017\/10\/20\/los-ninos-de-puerto-rico-siguen-sin-escuela-desde-el-huracan\/","title":{"rendered":"Los ni\u00f1os de Puerto Rico siguen sin escuela desde el hurac\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>Alanys Arroyo y sus hermanos peque\u00f1os llevan semanas refugiados en una escuela, pero no han ido a clase. Viven en un campus convertido en albergue en el oeste de Puerto Rico desde que el hurac\u00e1n Mar\u00eda inund\u00f3 su casa y destruy\u00f3 sus pertenencias, intentando pasar el tiempo mientras su familia espera ayudapara sustituir el apartamento que perdieron en la tormenta.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4939\" src=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/salon_de_escuela_convertida_en_refugio_despues_del_hurancan_Maria-960.jpg\" alt=\"sal\u00f3n de escuela convertida en refugio despu\u00e9s del hurancan Mar\u00eda\" width=\"600\" height=\"541\" style=\"border: 2px solid #ffffff; display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" srcset=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/salon_de_escuela_convertida_en_refugio_despues_del_hurancan_Maria-960.jpg 610w, https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/salon_de_escuela_convertida_en_refugio_despues_del_hurancan_Maria-960-300x270.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Arroyo, de 15 a\u00f1os, lee o ayuda a su madre a limpiar el aula donde duermen. Los chicos juegan con un bal\u00f3n de f\u00fatbol y corren por los pasillos. Est\u00e1n aburridos y cada vez m\u00e1s frustrados, una combinaci\u00f3n muy extendida entre los j\u00f3venes de Puerto Rico, que sigue congelada en el tiempo casi un mes despu\u00e9s del hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las escuelas siguen cerradas y los chicos pasan el tiempo jugando en \u00e1rboles derribados o utilizando la valiosa bater\u00eda de los celulares para jugar, esperando a que la vida regrese a la normalidad mientras los adultos a su alrededor luchan por recomponer sus vidas.<\/p>\n<p>\u201cLos d\u00edas son largos\u201d, dijo Alanys mientras lavaba lo que quedaba de la ropa de la familia en un cubo de basura de pl\u00e1stico. \u201cExtra\u00f1o estudiar\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p>No es m\u00e1s f\u00e1cil para su madre, Yahaira Lugo, que empieza a desesperarse en su intento de mantener ocupados a sus cuatro hijos.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 hago con ellos todo el d\u00eda? No hay nada. Ni televisi\u00f3n, ni internet. No tenemos libros, se perdieron. No hay ning\u00fan sitio para ir\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os son ni\u00f1os y muchos parecen estar aprovechando lo que parecen unas vacaciones ampliadas. Pero Andy Gualdado, de 15 a\u00f1os, dijo que la novedad se ha pasado y extra\u00f1a a los amigos con los que sol\u00eda hablar todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>\u201cAhora me gustar\u00eda ir a la escuela\u201d, dijo, tom\u00e1ndose un descanso de su jornada de montar en bicicleta entre tendidos el\u00e9ctricos derribados y ramas de \u00e1rboles en San Juan.<\/p>\n<p>La tormenta arras\u00f3 la isla el 20 de septiembre causando al menos 48 muertes, seg\u00fan el conteo oficial. Provoc\u00f3 inundaciones generalizadas y desbarat\u00f3 toda la red el\u00e9ctrica en un territorio de 3,4 millones de personas.<\/p>\n<p>Las 1.113 escuelas p\u00fablicas siguen cerradas, aunque 167 sirven como centros comunitarios para que ni\u00f1os y ancianos pasen all\u00ed parte del d\u00eda y reciban desayuno y almuerzo. Otras 99 escuelas se utilizan como refugios para unas 5.000 personas que duermen en salones como la familia Arroyo.<\/p>\n<p>Mientras las autoridades buscan la forma de reabrir las escuelas, deben afrontar la realidad de que unas 70 quedaron demasiado da\u00f1adas en la tormenta para reabrir, algunas vieron sus cimientos afectados por aludes de tierra y muchas no tienen agua corriente. Pocas, si es que hay alguna, tienen electricidad.<\/p>\n<p>Se supon\u00eda que los profesores deb\u00edan presentarse el lunes en sus centros asignados para preparar el reinicio de las clases la semana que viene, pero la secretaria de Educaci\u00f3n, Julia Keleher, admite ahora que eso fue demasiado ambicioso. El inicio se ha demorado para alg\u00fan momento a partir del 30 de octubre.<\/p>\n<p>No se trata solo de las escuelas primarias y secundarias. Las universidades y centros de formaci\u00f3n profesional tambi\u00e9n est\u00e1n cerradas o abren con horario reducido, obligando a los j\u00f3venes a dejar su vida en suspenso o mudarse al territorio continental de Estados Unidos para perseguir sus sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Luis Sierra, un joven de 19 a\u00f1os que estudia para convertirse en chef, pas\u00f3 una tarde reciente sin camiseta bajo el sol de la tarde, vigilando las cosas de su familia en otra escuela convertida en refugio en Toa Baja, al oeste de San Juan. La escuela donde estudia no reabrir\u00e1 hasta agosto. \u201cEste a\u00f1o yo lo perd\u00ed\u201d, coment\u00f3.<\/p>\n<p>Algunas de las escuelas p\u00fablicas en mejor estado se utilizan como centros comunitarios donde los estudiantes pueden ir a jugar y comer una comida caliente preparada por el personal de la cafeter\u00eda de la escuela.<\/p>\n<p>En los oscuros salones de la escuela primaria Ram\u00f3n Mar\u00edn Sol\u00e1, varios ni\u00f1os de cuarto grado se entreten\u00edan con juegos de mesa mientras llov\u00eda en el exterior. Otros trabajaban en un diario sobre el hurac\u00e1n Mar\u00eda, escribiendo sobre lo que hab\u00edan comprado antes de la tormenta y lo que perdieron, y en qu\u00e9 les gustar\u00eda tener para sus casas.<\/p>\n<p>\u201cEstamos tratando de ense\u00f1arles c\u00f3mo volver a ser felices\u201d, coment\u00f3 la directora del centro, Zoraya Cruz. \u201cEn este momento, no estamos preocupados por el curr\u00edculo. Queremos que se sientan c\u00f3modos y seguros\u201d.<\/p>\n<p>Celiz Torres, de nueve a\u00f1os, dijo que ayudaba a su madre para intentar limpiar su casa y pasar el rato hasta que empezara la escuela, pero que se entusiasm\u00f3 ante la oportunidad de volver a las aulas aunque fuera por unas horas.<\/p>\n<p>\u201cExtra\u00f1\u00e9 a mis amigos y maestros\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Muchos estudiantes y j\u00f3venes se han marchado al territorio continental, aunque se desconoce el n\u00famero exacto. Como la tormenta lleg\u00f3 poco despu\u00e9s del hurac\u00e1n Irma, que rode\u00f3 la isla sin un impacto directo, los alumnos solo han tenido unas seis semanas de clase desde el inicio del curso acad\u00e9mico el 14 de agosto.<\/p>\n<p>La secretaria de Educaci\u00f3n, que gestiona un sistema con 345.000 alumnos, querr\u00eda tener a los ni\u00f1os en clase tan pronto como sea posible. Pero es una cuesti\u00f3n de necesidades que compiten entre s\u00ed, dijo Keleher. S\u00ed, los ni\u00f1os necesitan recibir una educaci\u00f3n y los padres necesitan enviarlos a la escuela para poder volver a trabajar. Pero hay que reparar y limpiar los campus, y en torno al 10% sigue sirviendo de refugio.<\/p>\n<p>\u201cUna se pregunta: \u00bfEs mi prioridad sacar a esa familia? Porque si esa familia es la familia del ni\u00f1o al que estoy educando, \u00bfa qui\u00e9n ayudo al sacarlos antes?\u201d, explic\u00f3 Keleher en una entrevista con The Associated Press. \u201cTenemos el objetivo, pero no es el objetivo a costa de seres humanos afectados por el camino\u201d.<\/p>\n<p>El distrito ya ha retrasado el final del curso del 31 de mayo al 15 de julio y podr\u00eda tener que ampliarlo m\u00e1s y alargar las jornadas acad\u00e9micas.<\/p>\n<p>Cuando vuelvan a clase, muchos ni\u00f1os sufrir\u00e1n el estr\u00e9s de haber perdido sus hogares y todas sus pertenencias en las inundaciones registradas en amplias zonas de la isla. Algunos profesores y empleados lidian con los mismos problemas, explic\u00f3 Damarys Collazo, directora de la escuela Eleanor Roosevelt en el distrito Hato Rey de San Juan.<\/p>\n<p>Collazo dijo que intentar\u00e1 actuar con normalidad, pero es consciente de que podr\u00eda no ser posible.<\/p>\n<p>\u201cLa realidad es que enfrentamos una crisis como hab\u00edamos experimentado nunca\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Jennifer Rodr\u00edguez, de 33 a\u00f1os y que tiene dos hijos de siete y un a\u00f1o, ha intentado mantener ocupado al mayor con juegos y libros de colorear. El ni\u00f1o ha jugado con sus amigos en el refugio en la escuela de Toa Baja, a la que acudieron cuando las aguas crecidas destrozaron el interior de su casa y todas sus pertenencias. Su hijo mayor est\u00e1 triste, dijo, pese al tiempo extra para juegos.<\/p>\n<p>\u201cMi ni\u00f1o de siete a\u00f1os es bien inteligente. \u00c9l sabe que hay una crisis y me pregunta mucho cu\u00e1ndo se va a terminar ya la crisis. Cu\u00e1ndo va a dormir en su casa\u201d, dijo Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>En el refugio de la escuela secundaria Padre An\u00edbal Reyes Bel\u00e9n, en Hatillo, Gloria Rom\u00e1n hac\u00eda pasatiempos con sus hijos cuando no estaban jugando al f\u00fatbol. \u201cNo es f\u00e1cil para nadie\u201d, dijo sobre su vida all\u00ed.<\/p>\n<p>Alanys Arroyo est\u00e1 en 10mo grado. Su padre dice con orgullo que es una estudiante brillante. Quiere volver a clase, pero todos sus uniformes quedaron arruinados por el agua que inund\u00f3 su apartamento en una planta baja en Arecibo y destruy\u00f3 casi todas sus pertenencias. Fueron trasladados desde otro refugio y est\u00e1n lejos de sus amigos. Ella dijo que intenta mantenerse al d\u00eda con sus estudios leyendo sobre la historia de Estados Unidos y Puerto Rico, pero le resulta dif\u00edcil concentrarse.<\/p>\n<p>Su hermano de nueve a\u00f1os, Nataniel, que es diab\u00e9tico, dijo que se siente raro vivir en una escuela pero sin ir a clase.<\/p>\n<p>\u201cNo sab\u00eda que me gustaba mucho la escuela hasta que no pude ir\u201d, dijo.<\/p>\n<hr \/>\n<h6><em>Fuente: El nuevo herald<\/em><\/h6>\n<h6><em>Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribe\u00f1os<\/em><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alanys Arroyo y sus hermanos peque\u00f1os llevan semanas refugiados en una escuela, pero no han ido a clase. 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