{"id":725,"date":"2016-07-14T11:46:13","date_gmt":"2016-07-14T15:46:13","guid":{"rendered":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2016\/07\/14\/un-dia-como-hoy-murio-miranda-viva-el-generalisimo\/"},"modified":"2016-07-14T11:46:13","modified_gmt":"2016-07-14T15:46:13","slug":"un-dia-como-hoy-murio-miranda-viva-el-generalisimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2016\/07\/14\/un-dia-como-hoy-murio-miranda-viva-el-generalisimo\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda como hoy muri\u00f3 Miranda. \u00a1Viva el General\u00edsimo!"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-724\" src=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Miranda_face_in_Miranda_en_La_Carraca_Arturo_Michelena-f82.jpg\" alt=\"Rostro de Miranda en: Miranda en La Carraca, de Arturo Michelena\" style=\"border: 2px solid #ffffff; display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" width=\"804\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Miranda_face_in_Miranda_en_La_Carraca_Arturo_Michelena-f82.jpg 804w, https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Miranda_face_in_Miranda_en_La_Carraca_Arturo_Michelena-f82-300x287.jpg 300w, https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Miranda_face_in_Miranda_en_La_Carraca_Arturo_Michelena-f82-768x734.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 804px) 100vw, 804px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El General Francisco de Miranda muere, despu&eacute;s de una larga agon&iacute;a, en la madrugada del 14 de julio de 1816, en los calabozos del fuerte de las Cuatro Torres, en el arsenal de La Carraca, cerca de C&aacute;diz.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miranda, es el forjador del concepto del continente Colombiano, el cual da paso a la idea de la Gran Colombia, es el motor inicial de la lucha por la libertad y la independencia de nuestra tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute; narra la muerte de Miranda el escritor Alfonso Rumazo, en su Libro Francisco de Miranda Precursor de la Independencia (Pag. 340-342):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un preso que le visita frecuentemente a Miranda en la enfermer&iacute;a: el marino peruano Manuel Sauri, testigo de la agon&iacute;a infinitamente larga del h&eacute;roe. Por ese hombre modesto sabemos algo de los momentos finales del enfermo. Iba &eacute;ste en alguna convalecencia, cuando de pronto, la noche del 13 de julio, volvi&oacute; el ataque de apoplej&iacute;a. En el lapso de los graves s&iacute;ntomas previos: dolor intenso de cabeza, silbido en los o&iacute;dos, mareo, p&eacute;rdida moment&aacute;nea del conocimiento, &ldquo;ofreci&eacute;ronsele a Miranda &ndash;le cont&oacute; Sauri a Ricardo Becerra (Ensayo hist&oacute;rico documental de la vida de don Francisco de Miranda)&ndash;, apenas hubo recobrado sus sentidos, los auxilios de la religi&oacute;n, para lo cual acudi&oacute; a la cabecera de su lecho el capell&aacute;n del hospital R. P. Albar S&aacute;nchez de la orden de Santo Domingo, pero Miranda se neg&oacute; a recibirlo y despidi&oacute; al fraile con estas desabridas palabras que los circunstantes, Sauri entre ellos, oyeron distintamente: &ldquo;&iexcl;D&eacute;jeme usted morir en paz!&rdquo;.&nbsp;A&ntilde;ade Pic&oacute;n Salas: &ldquo;Pero como poco despu&eacute;s se inicia el coma ag&oacute;nico, las diligentes hermanitas del hospital consiguen que se le administre la extremaunci&oacute;n. Presencia ya Miranda con los ojos entelados y sin voluntad de rechazo, el grave ritual&rdquo;. La muerte lleg&oacute; para este coloso de la historia, a la una y cinco minutos de la madrugada, del d&iacute;a 14 de julio. &iexcl;La fecha de la toma de la Bastilla!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M&aacute;s all&aacute; del llanto, en las sombras de la noche, a la luz de un miserable candil, gime Pedro Jos&eacute; Mor&aacute;n vencido tambi&eacute;n; solitario tambi&eacute;n para el resto de su existencia. La muerte produce consternaci&oacute;n, silencio; hace beber a grandes sorbos el agua de la impotencia. La noche esa vez se hizo m&aacute;s profunda, y las olas del mar cercano cantaron la solemne salmodia por el difunto, que hab&iacute;a sido un hombre oce&aacute;nico. Apenas amaneci&oacute;, Mor&aacute;n da la dura noticia, en una carta, a los se&ntilde;ores Duncan y Shaw, y les cuenta: &ldquo;No se me ha permitido por curas y frailes le haga exequias ninguna, de manera que, en los t&eacute;rminos en que expir&oacute;, con colch&oacute;n, s&aacute;banas y dem&aacute;s ropas de cama lo agarraron y se lo llevaron para enterrarlo; de seguida vinieron y se llevaron todas sus ropas y cuanto era suyo para quemarlo&rdquo;. &iexcl;Era, para todos ellos, los de La Carraca, la enfermer&iacute;a, el pueblo mon&aacute;rquico entero, un simple &ldquo;reo de Estado&rdquo;! Lo expresa la partida de defunci&oacute;n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: justify;\"><em>Certifico [dice el cura de la parroquia] que en el libro quinto de Defunciones del Arsenal de La Carraca, que se custodia en este Archivo, al folio ciento cincuenta y nueve vuelto, se halla la siguiente Partida: &ldquo;En catorce de julio del a&ntilde;o de mil ochocientos diez y seis, falleci&oacute; en el hospital real, Arsenal de La Carraca, el particular de causa pendiente y Reo de Estado, Francisco Miranda, hijo de Sebasti&aacute;n, natural de Benezuela en Caracas, de estado soltero, edad de sesenta a&ntilde;os, no test&oacute;, recibi&oacute; el Santo Sacramento de la Extrema Unci&oacute;n y su cad&aacute;ver fue sepultado en el Campo Santo de este Distrito, de que certifico&hellip; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">BR. DN. JUAN FRANCISCO DE PAULA VERGARA.150<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie habl&oacute; en Am&eacute;rica, en su Am&eacute;rica que estaba ya libert&aacute;ndose, de la muerte de Miranda. Ni los pr&oacute;ceres que ese momento se hallaban combatiendo, en muy ardua guerra. Ni los civiles. El hombre que hab&iacute;a sido el asombro del Nuevo Mundo, en los a&ntilde;os en que lo incendiaba en rebeld&iacute;a, para el cumplimiento de la magna revoluci&oacute;n, entr&oacute; en el gran c&iacute;rculo del silencio, sepultado por las voces segadoras de la ingratitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bol&iacute;var, en &aacute;nimo rectificatorio, olvidado ya de la injusta condena que de &eacute;l hiciera en 1812, le hablar&aacute; a Sucre, a distancia de nueve a&ntilde;os, y le calificar&aacute; a Miranda de &ldquo;El m&aacute;s ilustre colombiano&rdquo;. &iexcl;Era, en verdad, el m&aacute;s ilustre americano! Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde &ndash;el 29 de julio de 1836&ndash; el rey de Francia Luis Felipe I, inaugur&oacute; el Arco de Triunfo de la Estrella, en Par&iacute;s, &ldquo;A la gloria de los grandes Generales de Francia&rdquo;. En el frontis derecho del majestuoso Arco, fue grabado el nombre de Miranda, junto a los de Lafayette, Grouchy, Villaret, Dillon, Charbonier, Valence, Tilly, Ferrand, Chazot, Dumouriez, Pichegru y otros. &iexcl;Fueron los h&eacute;roes en doscientas batallas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Inglaterra, en Londres, el hijo del ministro Wellesley, Richard, a quien tanto distingui&oacute; Miranda en los d&iacute;as de la misi&oacute;n diplom&aacute;tica venezolana de 1810, dir&aacute; que ha recibido la noticia &ldquo;con el mayor sentimiento&rdquo;&hellip;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desenlace de esta vida grande, desenlace de tragedia griega, sin salida posible, de fatalismo entero altamente cruel, no fue un final l&uacute;gubre, sino en la miseria hostil de la enfermer&iacute;a de C&aacute;diz. Afuera, en el ancho lar de Am&eacute;rica que era su patria grande, en pie estaba ya la guardia de honor, para escoltarle solemnemente: cinco d&iacute;as antes, el 9 de julio, el Congreso de Tucum&aacute;n hab&iacute;a declarado la Independencia de las Provincias del Plata. Esos legisladores hab&iacute;an cumplido con Miranda, y a su lado estuvieron la noche del 14, en posici&oacute;n de firmes, orgullosos de su triunfo. Y cuando el cad&aacute;ver fue llevado al cementerio, hubo para &eacute;l un cortejo de muertos gloriosos asesinados aquel mismo 1816, por el general espa&ntilde;ol Morillo: Camilo Torres, Francisco Jos&eacute; de Caldao, Carlos Mont&uacute;far, Antonio Villavicencio, Tadeo Lozano, Manuel Rodr&iacute;guez Torices, Antonio Baraya, Liborio Mej&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con ellos, y con los ya millares de muertos por la libertad que &eacute;l hab&iacute;a vuelto conciencia en el hombre americano, penetr&oacute; en el inmenso oc&eacute;ano de la perennidad. All&aacute;, como dice el Libro de los Muertos, de Egipto, &ldquo;no se cansar&aacute; de ser eterno&rdquo;.<\/p>\n<hr \/>\n<h6>Fuente: Blog Ch&aacute;vez.org.<\/h6>\n<h6>Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribe&ntilde;os<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El General Francisco de Miranda muere, despu&eacute;s de una larga agon&iacute;a, en la madrugada del 14 de julio de 1816, en los calabozos del fuerte de las Cuatro Torres, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":724,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_EventAllDay":false,"_EventTimezone":"","_EventStartDate":"","_EventEndDate":"","_EventStartDateUTC":"","_EventEndDateUTC":"","_EventShowMap":false,"_EventShowMapLink":false,"_EventURL":"","_EventCost":"","_EventCostDescription":"","_EventCurrencySymbol":"","_EventCurrencyCode":"","_EventCurrencyPosition":"","_EventDateTimeSeparator":"","_EventTimeRangeSeparator":"","_EventOrganizerID":[],"_EventVenueID":[],"_OrganizerEmail":"","_OrganizerPhone":"","_OrganizerWebsite":"","_VenueAddress":"","_VenueCity":"","_VenueCountry":"","_VenueProvince":"","_VenueState":"","_VenueZip":"","_VenuePhone":"","_VenueURL":"","_VenueStateProvince":"","_VenueLat":"","_VenueLng":"","_VenueShowMap":false,"_VenueShowMapLink":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-725","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"blocksy_meta":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/725","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=725"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/725\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=725"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=725"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=725"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}