{"id":9692,"date":"2019-08-21T15:15:14","date_gmt":"2019-08-21T19:15:14","guid":{"rendered":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2019\/08\/21\/euskal-herria-g7-un-club-de-ricos-anacronico-y-obsceno\/"},"modified":"2019-08-21T15:15:14","modified_gmt":"2019-08-21T19:15:14","slug":"euskal-herria-g7-un-club-de-ricos-anacronico-y-obsceno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/index.php\/2019\/08\/21\/euskal-herria-g7-un-club-de-ricos-anacronico-y-obsceno\/","title":{"rendered":"G7: un club de ricos anacr\u00f3nico y obsceno"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-9691\" style=\"border: 2px solid #ffffff; display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" src=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/G7-80b.jpg\" alt=\"G7\" width=\"804\" height=\"482\" srcset=\"https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/G7-80b.jpg 804w, https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/G7-80b-300x180.jpg 300w, https:\/\/sabereswp.saberesafricanos.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/G7-80b-768x460.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 804px) 100vw, 804px\" \/><\/p>\n<p>Biarritz, destino preferido hace un siglo del turismo decimon\u00f3nico y, por tanto, exclusivo, acoge el pr\u00f3ximo fin de semana la cumbre anual del G7. La elecci\u00f3n de la ciudad costera vasca, para desgracia de los que viven y cruzan a uno y otro lado de la muga, y para ira y movilizaci\u00f3n de los que siguen creyendo que otro mundo es posible, es toda una met\u00e1fora por parte de un club que se las da de gobierno mundial informal, cuando no es m\u00e1s que un anacronismo. Puro teatro, y adem\u00e1s obsceno.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El G7, que engloba a los siete pa\u00edses m\u00e1s enriquecidos del mundo, y que se re\u00fane en los pr\u00f3ximos d\u00edas en Biarritz, es un club exclusivo y excluyente que responde desde su nacimiento a un anacronismo y que, con el paso de los a\u00f1os y en pleno siglo XXI, ha acentuado su condici\u00f3n de espect\u00e1culo anual y grosero en el que los l\u00edderes de esos pa\u00edses escenifican ostentosamente su poder y riqueza y se presentan como una suerte de gobierno mundial informal. Cuando ni representan a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial y, sobre todo, cuando cumbre a cumbre se muestran incapaces de poner en v\u00edas de soluci\u00f3n ninguno de los grandes y urgentes problemas que aquejan a la Humanidad.<\/p>\n<p>El Grupo de los Siete, que engloba al 14% de la poblaci\u00f3n mundial, naci\u00f3 en la d\u00e9cada de los setenta, como reacci\u00f3n de las grandes potencias industrializadas de Occidente, lideradas por EEUU, ante la crisis del capitalismo que en aquellos a\u00f1os hizo temblar al orden econ\u00f3mico y pol\u00edtico instaurado tras la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>EEUU acababa de sufrir su primera derrota militar como imperio en la guerra de Vietnam. Los movimientos estudiantiles de izquierda desafiaban al sistema pol\u00edtico en lo que se conoci\u00f3 como el Mayo del 68. El hist\u00f3rico Partido Comunista Italiano (PCI) estaba a punto de alcanzar el poder en Roma\u2026<\/p>\n<p>En 1971, el Tesoro estadounidense anul\u00f3 el tradicional sistema de convertibilidad del oro en d\u00f3lares americanos, acabando con los tipos de cambio \u00abconsensuados\u00bb en los acuerdos de Breton Woods tras la Segunda Gran Guerra. La crisis del petr\u00f3leo de principios de los setenta disparaba el paro y la inflaci\u00f3n, y dejaba por primera vez en evidencia la fragilidad de la arquitectura econ\u00f3mica levantada en la posguerra.<\/p>\n<p>En ese contexto, y a instancias del secretario del Tesoro George Shultz, se dieron cita en marzo de 1973 los ministros de Finanzas de EEUU, Jap\u00f3n, Alemania, Estado franc\u00e9s y Gran Breta\u00f1a en una reuni\u00f3n que se considera el germen del G7.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en noviembre de 1975, el entonces presidente franc\u00e9s Val\u00e9ry Giscard d\u2019 Estaing ejerce de anfitri\u00f3n en Rambouillet, a 50 kil\u00f3metros al sudoeste de Par\u00eds, en una cumbre de jefes de Estado a la que, por expresa petici\u00f3n del Estado franc\u00e9s, se invita finalmente a Italia.<\/p>\n<p>Al calor de la chimenea, los l\u00edderes de los seis pa\u00edses m\u00e1s industrializados del mundo departen durante dos d\u00edas con tranquilidad y discreci\u00f3n en la peque\u00f1a y apacible ciudad francesa sobre los crecientes problemas econ\u00f3micos y pol\u00edticos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>La incorporaci\u00f3n de Canad\u00e1 en la cumbre de San Juan, en Puerto Rico, en 1976, certifica el nacimiento formal del G7. Ya est\u00e1n todos.<\/p>\n<p>Desde entonces, los representantes pol\u00edticos de esas siete econom\u00edas se re\u00fanen en cumbres anuales que se alternan en ciudades de los distintos pa\u00edses miembros. El objetivo oficial pasa por \u00abanalizar el estado de la pol\u00edtica y la econom\u00eda internacional e intentar aunar posiciones respecto a las decisiones a tomar en torno al sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico mundial\u00bb. Para ello, y a lo largo del a\u00f1o, los ministros de Econom\u00eda, Exteriores, Medio Ambiente, Trabajo\u2026 se re\u00fanen para intentar acercar posiciones y negociar consensos de cara a la cumbre anual.<\/p>\n<p>Tama\u00f1a ambici\u00f3n en los objetivos esconde, sin embargo y desde el mism\u00edsimo nacimiento del G7, todo un anacronismo. Y es que desde sus primeras cumbres el club trata de domesticar y dome\u00f1ar un sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico en pleno cambio. Nuevos actores, como las organizaciones internacionales de finanzas y los fondos de inversi\u00f3n, han saltado a escena y su creciente influencia amaga con debilitar a los grandes estados naci\u00f3n occidentales, que comienzan a ver amenazadas sus posiciones dominantes.<\/p>\n<p>Es en ese trasfondo de desplazamiento de las relaciones globales del poder, sobre todo en el \u00e1mbito econ\u00f3mico y financiero, en el que los jefes de Estado de los pa\u00edses m\u00e1s poderosos deciden reunirse anualmente en peri\u00f3dicos encuentros informales.<\/p>\n<p>Pero, parad\u00f3jicamente, el formato elegido, que recuerda al de un ostentoso y obsoleto club decimon\u00f3nico, les permitir\u00e1, cuando menos en los primeros a\u00f1os, defender y promover, a trav\u00e9s de encuentros a distintas bandas y convenios internos, su esfera de influencia en las instituciones financieras.<\/p>\n<p>As\u00ed, y pese a estar lejos de detentar la mayor\u00eda tanto en el Banco Mundial como en el Fondo Monetario Internacional, las potencias del G7 lograban \u2013y todav\u00eda logran\u2013 determinar la pol\u00edtica de las instituciones financieras mundiales a trav\u00e9s de sus encuentros paralelos y utilizando como palanca los intereses de sus respectivos Bancos Centrales.<\/p>\n<p>La d\u00e9cada de los a\u00f1os 80 constituy\u00f3 una era dorada para que los socios del G7 consolidaran su influencia. La crisis de endeudamiento de comienzos de aquel decenio arroj\u00f3 a los pa\u00edses empobrecidos a las garras de las instituciones financieras, que les impusieron la pol\u00edtica de liberalizaci\u00f3n de los mercados de capitales que defend\u00eda precisamente el club de los siete.<\/p>\n<p><strong>Ampliaci\u00f3n a ocho miembros.<\/strong> El derrumbe del Bloque del Este y la disoluci\u00f3n de la URSS a finales de los ochenta consolid\u00f3, en paralelo con la idea del \u00abFin de la Historia\u00bb, la propia visi\u00f3n del G7 como un foro de poder global y \u00abalternativo\u00bb a una ONU heterog\u00e9nea y absolutamente noqueada por las sucesivas crisis internacionales, desde la invasi\u00f3n de Afganist\u00e1n, que hab\u00eda preludiado el fin de la era sovi\u00e9tica en Europa, hasta las ya perennes tensiones en Oriente Medio, pasando por el desmembramiento de la Antigua Yugoslavia.<\/p>\n<p>En ese contexto, y aprovechando el panorama de una Rusia amenazada tras el aperturismo de Boris Yeltsin con su propia desintegraci\u00f3n no ya como potencia sino incluso como Estado, el G7 debate ya desde las cumbres de 1991 y 1992 su ampliaci\u00f3n a ocho miembros con la incorporaci\u00f3n del domesticado gigante euroasi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Esta se har\u00e1 efectiva en junio de 1997, en la cita de Denver, Colorado, bautizada como la Cumbre de los Ocho (G8). Rusia, que sufrir\u00e1 justo un a\u00f1o despu\u00e9s, en agosto de 1998, una crisis econ\u00f3mica existencial, es admitida como socio, aunque nunca de pleno derecho, al no pertenecer por aquel entonces a la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio (OMC) por el veto de EEUU.<\/p>\n<p>No obstante, y volviendo a la paradoja, esa percepci\u00f3n del G7, ahora ya G8, como un foro de debate crecientemente global va pareja a su lenta pero inexorable p\u00e9rdida de influencia, ya visible en los noventa. Y no solo, que tambi\u00e9n, porque los consorcios transnacionales han superado hace tiempo las fronteras de los estados y sus esferas de influencia.<\/p>\n<p>A la postre, la verdadera amenaza al supuesto gobierno mundial de los pa\u00edses m\u00e1s enriquecidos proviene de los pa\u00edses en desarrollo, que reclaman su papel en el mundo.<\/p>\n<p>El G7 mantiene su control y su poder de veto en las instituciones financieras y en la OMC, pero se muestra cada vez m\u00e1s incapaz de obligar al resto del mundo a tragar con sus decisiones. Las potencias emergentes, sobre todo los gigantes asi\u00e1ticos chino e indio, aspiran a marcar sus propias agendas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es kafkiana. Ya por aquel entonces, en los albores del nuevo milenio, China es bastante m\u00e1s importante para la econom\u00eda mundial que Italia y Canad\u00e1 \u2013a d\u00eda de hoy disputa abiertamente a EEUU el liderazgo mundial\u2013. India y el propio M\u00e9xico tienen m\u00e1s peso econ\u00f3mico que Rusia\u2026<\/p>\n<p>Incapaz de imponer su pol\u00edtica clim\u00e1tica a China e India y su pol\u00edtica energ\u00e9tica a la OPEC, el G7 comienza a invitar a consultas a las potencias emergentes. Se debate la creaci\u00f3n de un G13, un G16\u2026 Pero las siete potencias dominantes se niegan a compartir su creciente espejismo de poder, y si lo hacen, es por puro inter\u00e9s. Ah\u00ed se inscribe la creaci\u00f3n del G20, auspiciada asimismo por el Tesoro de EEUU \u2013siempre Washington\u2013, a ra\u00edz de la crisis financiera asi\u00e1tica que estall\u00f3 a finales de los noventa.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n del G20 no responde, ni de lejos, a un impulso democratizador de las grandes potencias mundiales. Su propia creaci\u00f3n en dos tiempos, primero como grupo de segundo nivel en 1999 con motivo de la crisis de los Tigres Asi\u00e1ticos y, ya en plena crisis global a partir de 2008 como foro de primer nivel, evidencia que estamos ante una construcci\u00f3n instrumental e interesada.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed nos topamos con el largo brazo de EEUU, cuyos intereses marcan desde el origen la impronta del G7. Al crear el G20, la entonces todav\u00eda primera y \u00fanica potencia busca que las potencias emergentes asuman su \u00abresponsabilidad en la nueva arquitectura financiera internacional\u00bb, en palabras del Tesoro estadounidense la \u00abcontenci\u00f3n del fracaso\u00bb de las cada vez m\u00e1s recurrentes crisis financieras.<\/p>\n<p>Y lo hace precisamente convocando a Washington DC a la cumbre fundacional del G20 en noviembre de 2008, cuando la crisis econ\u00f3mica global que estalla en el propio coraz\u00f3n de su territorio financiero es ya un hecho. El objetivo de EEUU es implicar a las potencias emergentes para evitar que la primera crisis del capitalismo global del siglo XXI se convierta en una repetici\u00f3n del colapso de la Gran Depresi\u00f3n de los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>El G20, que re\u00fane desde entonces y asimismo a las potencias econ\u00f3micas occidentales de segundo orden y a las potencias emergentes, incluidos los BRICS (Brasil, India, China y Sud\u00e1frica), sin olvidar a Turqu\u00eda y Corea del Sur, engloba ya al 66% de la poblaci\u00f3n mundial y el 88% del Producto Bruto Mundial.<\/p>\n<p><strong>Lograr la complicidad de la potencias emergentes.<\/strong> Pero bien se encargaron los EEUU de no delegar pr\u00e1cticamente poder real alguno al G20 y de utilizarlo como un mecanismo en el que conseguir la complicidad activa de las potencias emergentes en el sostenimiento del capitalismo global.<\/p>\n<p>En este sentido, el compromiso desde sus inicios del G20 con una econom\u00eda global abierta, su rechazo del proteccionismo y su promesa de eliminar las restricciones a la inversi\u00f3n privada respondieron a los designios y condiciones hist\u00f3ricamente defendidas e impuestas por Washington para sostener el sistema. Hasta ahora.<\/p>\n<p>Este seguidismo y escaso margen de maniobra, incluso a la hora de que las potencias emergentes articulen su propio Banco Internacional (Banco Brics), explica el escaso entusiasmo, cuando no la desconfianza, mostrada desde el principio por potencias como China, que prefieren articular sus propios foros y cumbres, como la ASEAN (Asociaci\u00f3n de Naciones del sudeste Asi\u00e1tico).<\/p>\n<p>Nada extra\u00f1o, ya que EEUU sigue teniendo el control efectivo y real del poder financiero mundial a trav\u00e9s de la concentraci\u00f3n de sus principales instituciones internacionales, en la sede central en Washington, sin olvidar la City de Londres (atenci\u00f3n al desenlace del Brexit y su influencia en una reforzada entente anglosajona EEUU-Gran Breta\u00f1a).<\/p>\n<p>El ascendiente de EEUU sobre el G7 y todos sus subterfugios o a\u00f1adidos qued\u00f3 patente cuando en 2014, y en el contexto de la crisis en Ucrania y la consiguiente anexi\u00f3n por parte de Rusia de Crimea, el \u00faltimo invitado del G8 era expulsado de la organizaci\u00f3n. La decisi\u00f3n de desterrar a la Rusia de Vladimir Putin fue impulsada por el entonces presidente de EEUU, Barack Obama, aunque cont\u00f3 con el aval m\u00e1s o menos entusiasta de sus aliados europeos.<\/p>\n<p><strong>El efecto Trump.<\/strong> La situaci\u00f3n ha variado sustancialmente con la llegada de su sucesor, y no solo por el hecho de que Donald Trump insiste una y otra vez en que hay que readmitir a Rusia en el G7 (G8). La principal diferencia estriba en que, con el magnate en la Casa Blanca, EEUU se ha convertido en palad\u00edn del proteccionismo y no duda en utilizar la amenaza de guerras comerciales no solo contra sus rivales sino contra sus hist\u00f3ricos aliados. Ello ha llevado a que la China del PCCh y de Xi Jinping se reivindique como la defensora del libre comercio y de la globalizaci\u00f3n. El mundo al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero que nadie se llame a enga\u00f1o. Los EEUU de Trump siguen defendiendo los mismos intereses, pero han decidido hacerlo sin las escenificaciones de consensos y sin las \u00abcesiones\u00bb que todo imperio se ve obligado a dar a sus potencias subalternas en aras a mantener su status quo de superioridad. As\u00ed, Trump no duda en poner en cuesti\u00f3n este tipo de foros, como el a\u00f1o pasado, cuando se neg\u00f3 a rubricar el comunicado final de la cumbre del G7 en Quebec por sus desavenencias en torno a los aranceles. El showman devenido pol\u00edtico dej\u00f3 plantados a los otros seis jefes de Estado y de Gobierno y parti\u00f3 apresuradamente un d\u00eda antes de la clausura de la cumbre hacia Singapur, para preparar su encuentro con el l\u00edder norcoreano, Kim Jong Un. Semejante muestra de desprecio no es, sin embargo, sino una escenificaci\u00f3n con la que Trump busca atizar el apoyo de la franja amplia de sus votantes que culpa al resto del mundo del lento pero inexorable declive de EEUU como \u00fanica gran potencia mundial.<\/p>\n<p>Y todo apunta a que Trump la montar\u00e1 de nuevo en la cumbre de Biarritz. Pero que, al fin y al cabo, no ser\u00e1 m\u00e1s que un teatro sobre otro teatro, el de las grandes potencias que llevan decenios jugando a arreglar los problemas del mundo. Una obra en dos actos que podr\u00eda, por momentos, resultar hasta c\u00f3mica si muchos de esos problemas no fueran dram\u00e1ticos. Y que, al final, resulta simplemente obscena.<\/p>\n<hr \/>\n<h5><em>Fuente y Autor: Resumen latinoamericano\/Dabid Lazkanoiturburu<\/em><\/h5>\n<h5><em>Observatorio de medios del Centro de Saberes Africanos,Americanos y Caribe\u00f1os<\/em><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Biarritz, destino preferido hace un siglo del turismo decimon\u00f3nico y, por tanto, exclusivo, acoge el pr\u00f3ximo fin de semana la cumbre anual del G7. 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